Una carta emocionante de una mujer palestina de 80 años...
Tengo 80 años y nunca me ha gustado contar acerca de mi vida, tal vez porque desde pequeña me enseñaron la virtud de la discreción. Pero estoy decidida a contar mi historia, porque se parece mucho a la de la gente de mi tierra, esa gente ya no puede contar la suya. Se preguntarán por qué a mi edad me pongo a escribir, pues bien ,no tengo nietos a quién besar, vivo en este asilo desde hace años y mi única compañía es mi soledad y mis recuerdos.Pronto va a llegar la hora de que me reencuentre con los que tanto amé. Tengo la esperanza de que cuando la enfermera entre a mi habitación a cerrar mis ojos, encuentre este cuaderno y lo lea, o lo lea otro, no importa quién, pero lo que deseo es que alguien conozca ésta, mi historia: Aún recuerdo ese día ¿qué mujer puede olvidar el día en que nació su hijo?. -!Por el amor de Dios, Yubrail!,!baja la velocidad!-le grité a mi marido con desesperación mientras me llevaba al hospital esa mañana de noviembre. -!Caramba, mujer! , andas gritando por las contracciones y pretendes que vaya más despacio. -Si frenas así una vez más, el niño nacerá saliendo disparado por el parabrisas. Fue un parto duro,pero valió la pena; el bebé estaba sano, era hermoso,y lo más importante: era nuestro. Yubrail y yo decidimos llamarlo Fuad, luego de discuciones similares a las que tuvimos camino al hospital. Vivíamos en una pequeña casa en Beit Yala, no teníamos grandes cosas (nadie puede tenerlas estando bajo el yugo judio),pero éramos felices. Todos los días agradecíamos a Dios el poder amarnos, eso no nos lo podían quitar ni los judios, ni sus tanques.En esos tiempos me sentía una mujer fuerte,me creía la más fuerte del mundo porque tenía a Yubrail y a Fuad conmigo. Pero cuando celebrábamos el cumpleaños número cinco de nuestro niño,todo cambio. -Shadia,¿qué le podemos regalar a Fuad ? -Le hace falta un par de zapatos. -Entonces voy a ir a Jerusalem ahora mismo. -Está bien- contesté ,mientras preparaba la comida de ese día. Mi marido no llegó a almorzar, angustiada llamé a cada uno de sus amigos para saber si lo había visto, pero nadie sabía nada. Pensé que tal vez había tenido algún problema y traté de calmarme, pero las horas pasaban.A las ocho de la noche tocaron mi puerta, era un vecino, jamás olvidaré la expresión de su rostro cuando me dijo: -Shadia,lo lamentamos terriblemente ,pero hubo una manifestación palestina en Jerusalem, llegaron los soldados judios a dispersar a los manifestantes, abrieron fuego contra todo el que tuvieran por delante, mataron a Yubrail-terminó de decir llorando. Yo lo miraba atónita, no podía ser cierto, no ,él debía de haberse equivocado, simplemente murmuré con voz casi imperceptible: él no fue a ninguna manifestación, te has confundido... Mientras terminaba de decir esta frase, los hombres del pueblo trajeron el cuerpo de Yubrail a mi casa,sólo entonces, sentí cómo una espada me era enterrada, no una, sino mil veces. Sentía mis lágrimas correr como gotas de sangre que se confundía con la sangre de mi esposo. Tomé su mano entre las mías, esa misma mano que había sido mi consuelo y mi refugio, esa mano que cargaba a nuestro pequeño y que traía el pan a casa, esa mano estaba ahora fría, distante. Le saqué el hata manchado de rojo del cuello y lo guardé como el tesoro más grande del mundo, sería el regalo de cumpleaños de mi niño algún cumpleaños, ese hata reflejaba la esencia de su padre, y tenía impreso el nombre de Palestina. No pude evitar que Fuad viera a su padre así, sólo dió un grito y luego se aferró a mis rodillas con toda la fuerza que se lo permitían sus manitos. Nos quedamos así abrazados largo, largo rato. A Fuad no sólo le quitaro na su padre, le quitaron toda la niñez ,pasó a ser un adulto-niño, como la mayoría de los niños palestinos,que apenas abren los ojos al mundo, los abren al dolor, la humillación y la muerte, y esos mismos grandes ojos, luminosos, de largas pestañas, son cerrados muy rápidamente por los israelíes. En el cumpleaños de Fuad, le entregué el hata de su padre, yo no lo había vuelto a sacar del cajón ni a mencionar desde aquél día,hacía ya diez años. Mi hijo me miró y me dijo: -¿Crees que algún día se calmará nuestro dolor?,¿crees , mami, que Palestina será libre?. -Te juro por mi vida que así será, tal vez yo no vea nuestra independencia, pero espero que tú y los tuyos la vean algún día.-le contesté. Mi hijo me abrazó, ya no las rodillas, esta vez apoyé la cabeza sobre su corazón. A los judios no les bastó con arruinar nuestras vidas, tenían que exterminarla, tenían que pisotear nuestras almas hasta quitarles la última gota de alegría (si es que había algo de ella); no les bastaba con demoler nuestras casas, ni con destruir nuestros campos(como lo siguen haciendo en este mismo instante , mientras yo, escribo). Una mañana mataron a mi única razón de vivir, mataron a Fuad y mataron toda mi fuerza, toda mi esperanza en la raza humana junto con él. Durante noches rogué a Dios que me llevara a mi también. Cada vez que veía a un soldado judío, le suplicaba que me diera un tiro, creo que no lo hicieron para que mi espíritu agonizara lentamente, por años pensé que me dejaron viva sólo para alimentarse de mi dolor,de mis heridas, sentía cómo me devoraban de a poco, en trocitos.... Llegué a América huyendo de los recuerdos, trabajé por años en la tienda de un compatriota que llegó años antes que yo, con el dinero que logré juntar es con el que estoy pagando este asilo, en donde mis días se consumen. No puedo perdonas, ni siquiera lo he intentado, perdí la capacidad de amar, de llorar o de reir, al menos eso creo. Veo las noticias casi todas las noches, con mis compañeros de cuarto y cuando escucho que : “.....los terroristas palestinos realizaron.......”me rio internamente porque a qué llaman “terrorismo”:¿a luchar por lo que es nuestro?,¿a exigir lo que es justo?,¿no somos acaso seres humanos?,¿acaso el mundo está ciego y no ve que nos están extinguiendo?. Si ser terrorista es gritar al mundo que mi pueblo está muriendo. Si ser terrorista es luchar porque mis niños tengan una niñez y un futuro. Entonces,no me importa que me llamen terrorista, es más,me enorgullece. Pero que quede claro, que no son los judios los seres justos y racionales que deben soportar a los “terroristas salvajes de Palestina”, sino, que son los Palestinos, los que debemos soportar con piedras y con sangre las brutalidades judias, las hipócritas y deletéreas acciones de los sionistas del mundo. Como dije antes, yo no perdono, pero tampoco culpo a los niños judios, víctimas inocentes del odio de sus padres, que les enseñan a sus hijos que los Palestinos somos los terroristas , que atentamos contra “su estado”(ficticio, demás está decir). Cuando rezo y pido a Dios pr Yubrail y Fuad, también pido por esos niños judios, para que algún día ellos abran sus ojos a la verdad y se dén cuenta de quiénes son los verdaderos asesinos. Yo por mi parte no tengo nada más que agregar, sólo que sobre mi lápida, no quiero que escriban mi nombre, aqui no hay nadie que me vaya a recordar, sólo quiero que escriban:” aqui yace una terrorista,y fue terrorista simplemente porque luchó por el derecho de su pueblo: Palestina.” Eso es todo.
lunes, 19 de abril de 2010
lagrimas de jerusalen
LÁGRIMAS DE JERUSALÉN

¿HASTA CUÁNDO EL PUEBLO PALESTINO DEBE SUFRIR LA EXPROPIACIÓN FORZOSA DE SUS CASAS Y DE SUS BIENES, LA EXPULSIÓN Y EL EXILIO Y POR ÚLTIMO EL ASESINATO DE SUS SERES QUERIDOS, COMO CONSECUENCIA DE UN GENOCIDIO SISTEMÁTICO?
¡¡¡PALESTINA LIBRE, YA!!!

¿HASTA CUÁNDO EL PUEBLO PALESTINO DEBE SUFRIR LA EXPROPIACIÓN FORZOSA DE SUS CASAS Y DE SUS BIENES, LA EXPULSIÓN Y EL EXILIO Y POR ÚLTIMO EL ASESINATO DE SUS SERES QUERIDOS, COMO CONSECUENCIA DE UN GENOCIDIO SISTEMÁTICO?
¡¡¡PALESTINA LIBRE, YA!!!
1868 Se fundó la primera colonia sionista en Palestina.
1917 El 2 de noviembre se firma el pacto de Arthur James Balfour (ministro de exteriores de Gran Bretaña que se comprometió a la creación de un hogar judío en Palestina).
1945 El presidente de Estados Unidos, Harry Truman autorizó al Primer Ministro inglés Ackly para que 100.000 judíos procedentes de todo el mundo se asentaran en Palestina.
1947 Día 29 de abril. La ONU aprueba la partición de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.
1948 El 14 de mayo. Se crea el estado de Israel.
1949 Día 16 de diciembre. David Ben Gorión, Primer Ministro de Israel anuncia que Jerusalén será la capital del Nuevo Estado de Israel a partir del 1 de enero de 1950.
1967 El ejército de Israel ocupó el resto del territorio de Palestina (la ribera occidental de Jordania, la franja de Gaza y Jerusalén).
1969 El 21 de agosto. Un judío australiano quemó la mezquita de Jerusalén.
1987 Día 9 de diciembre. Comienza la Intifada Palestina.
Desde que estallara la protesta palestina por la provocadora visita de Ariel Sharon al corazón de Jerusalén, el ejército israelí dispara a matar contra civiles palestinos con balas dum-dum, prohibidas internacionalmente. El resultado, más de medio centenar de muertos y centenares de heridos, que no pueden ser atendidos en los hospitales palestinos debido al bloqueo que las fuerzas de ocupación israelíes han impuesto sobre la totalidad de Gaza y Cisjordania.
Si la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Oriental ha sido el desencadenante de la escalada de protestas y represión, el responsable de esta nueva matanza de civiles palestinos inermes corresponde a Ehud Barak y a su gobierno, quien no ha dudado en dar la orden de reprimir las manifestaciones con fuego real y ocupar nuevamente áreas de la Autonomía Palestina, recurriendo a tanques y helicópteros artillados.
Las terribles imágenes de un padre incapaz de salvar la vida de su hijo, Mohammad al Dhurra, un muchacho de 12 años, frente a los disparos de los soldados israelíes en la franja de Gaza, desmienten categóricamente la consideración de ciertos medios de comunicación y de representantes oficiales de EEUU y Europa-incluído nuestro propio gobierno español-de que lo que está sucediendo en Gaza y Cisjordania y en el interior del propio Estado de Israel es un "enfrentamiento entre dos partes".
Hay que recordarlo una vez más: aquí no hay dos partes en conflicto, aquí hay, por una parte un pueblo ocupado que, cargado de legitimidad y de razón, reivindica y defiende desde hace medio siglo su derecho a la existencia como nación soberana y por otra, un Estado que ocupa y expropia la tierra palestina y aterroriza y mata a su población indefensa.
Es la población palestina la que precisa seguridad y protección internacionales, no un Estado que prueba misiles nucleares de largo alcance, ni un ejército de ocupación que no duda en abatir a niños y adolescentes armados tan solo con piedras.
Esta nueva oleada de violencia ha puesto en evidencia la fragilidad del proceso de negociación palestino-israelí. Desde que se iniciara en 1991 en Madrid, el proceso de paz se ha caracterizado por las imposiciones unilaterales y los incumplimientos de Israel, su nula voluntad de reconocer los legítimos derechos nacionales del pueblo palestino y su recurso reiterado al uso de la fuerza para reprimir a una población palestina de día en día más desilusionada y empobrecida. Hoy, Israel sigue ocupando más de la mitad del territorio palestino; en estos años los gobiernos israelíes, ya sean del Likud o del partdo Laborista han seguido ampliando sus asentamientos y fragmentando por medio de autovías Gaza y Cisjordania, aislando internacionalmente las Áreas Autónomas palestinas a fin de garantizarse el control definitivo de sus recursos, su economía y su población y hacer del futuro Estado Palestino una entidad carente de soberanía.
Las cárceles israelíes siguen llenas de millares de presos políticos palestinos y árabes, detenidos por combatir lo que el derecho internacional y las propias Naciones Unidas, su Asamblea General y su Consejo de Seguridad, consideran un acto ilegal: la ocupación militar desde hace décadas de los territorios palestinos.
Es hora ya de que la comunidad internacional reaccione ante esta violencia renovada contra el pueblo palestino y se comprometa firmemente en la búsqueda de una solución que necesariamente ha de contemplar el pleno respeto de los derechos nacionales palestinos, el derecho a la creación de un Estado soberano con capital en Jerusalén y el retorno de los refugiados.
Desde que estallara la protesta palestina por la provocadora visita de Ariel Sharon al corazón de Jerusalén, el ejército israelí dispara a matar contra civiles palestinos con balas dum-dum, prohibidas internacionalmente. El resultado, más de medio centenar de muertos y centenares de heridos, que no pueden ser atendidos en los hospitales palestinos debido al bloqueo que las fuerzas de ocupación israelíes han impuesto sobre la totalidad de Gaza y Cisjordania.
Si la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Oriental ha sido el desencadenante de la escalada de protestas y represión, el responsable de esta nueva matanza de civiles palestinos inermes corresponde a Ehud Barak y a su gobierno, quien no ha dudado en dar la orden de reprimir las manifestaciones con fuego real y ocupar nuevamente áreas de la Autonomía Palestina, recurriendo a tanques y helicópteros artillados.
Las terribles imágenes de un padre incapaz de salvar la vida de su hijo, Mohammad al Dhurra, un muchacho de 12 años, frente a los disparos de los soldados israelíes en la franja de Gaza, desmienten categóricamente la consideración de ciertos medios de comunicación y de representantes oficiales de EEUU y Europa-incluído nuestro propio gobierno español-de que lo que está sucediendo en Gaza y Cisjordania y en el interior del propio Estado de Israel es un "enfrentamiento entre dos partes".
Hay que recordarlo una vez más: aquí no hay dos partes en conflicto, aquí hay, por una parte un pueblo ocupado que, cargado de legitimidad y de razón, reivindica y defiende desde hace medio siglo su derecho a la existencia como nación soberana y por otra, un Estado que ocupa y expropia la tierra palestina y aterroriza y mata a su población indefensa.
Es la población palestina la que precisa seguridad y protección internacionales, no un Estado que prueba misiles nucleares de largo alcance, ni un ejército de ocupación que no duda en abatir a niños y adolescentes armados tan solo con piedras.
Esta nueva oleada de violencia ha puesto en evidencia la fragilidad del proceso de negociación palestino-israelí. Desde que se iniciara en 1991 en Madrid, el proceso de paz se ha caracterizado por las imposiciones unilaterales y los incumplimientos de Israel, su nula voluntad de reconocer los legítimos derechos nacionales del pueblo palestino y su recurso reiterado al uso de la fuerza para reprimir a una población palestina de día en día más desilusionada y empobrecida. Hoy, Israel sigue ocupando más de la mitad del territorio palestino; en estos años los gobiernos israelíes, ya sean del Likud o del partdo Laborista han seguido ampliando sus asentamientos y fragmentando por medio de autovías Gaza y Cisjordania, aislando internacionalmente las Áreas Autónomas palestinas a fin de garantizarse el control definitivo de sus recursos, su economía y su población y hacer del futuro Estado Palestino una entidad carente de soberanía.
Las cárceles israelíes siguen llenas de millares de presos políticos palestinos y árabes, detenidos por combatir lo que el derecho internacional y las propias Naciones Unidas, su Asamblea General y su Consejo de Seguridad, consideran un acto ilegal: la ocupación militar desde hace décadas de los territorios palestinos.
Es hora ya de que la comunidad internacional reaccione ante esta violencia renovada contra el pueblo palestino y se comprometa firmemente en la búsqueda de una solución que necesariamente ha de contemplar el pleno respeto de los derechos nacionales palestinos, el derecho a la creación de un Estado soberano con capital en Jerusalén y el retorno de los refugiados.
SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO
FIN A LA REPRESIÓN, FIN A LA OCUPACIÓN
POR LOS DERECHOS NACIONALES DEL PUEBLO PALESTINO
FOTOS DE GENOCIDIO DE PALESTINA
Decretamos en la Escritura respecto a los Hijos de Israel: Ciertamente, corromperéis en la tierra dos veces y os conduciréis con gran altivez. "
Corán 17.4.
" Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra. "
Corán 5.32 .
Corán 17.4.
" Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra. "
Corán 5.32 .
SI HAS VISTO CÓMO LA ALEMANIA NAZI TRATABA AL PUEBLO JUDÍO, AHORA PUEDES COMPRENDER CÓMO LA ISRAEL SIONISTA APRENDIÓ A HACER LO MISMO CON LOS PALESTINOS.
MIENTRAS PALESTINA SUFRE, EL MUNDO ENTERO DA LA ESPALDA



" Ua la ghaliba il.la Al.lah= Y no hay victorioso, excepto Dios... "

LAILAHA ILALAH MOHAMED
RASULULAH
¿Adoran los musulmanes al llamado: Dios luna?

¿Adoran los musulmanes al llamado: Dios luna?
Pues afirmar esto en estos días, con tanta información sobre el Islam que ya hay disponible, y la definición de Dios (Al-lah) en el Islam, pues la verdad o es de tontos, o es de de alguien que no quiere entender.
¿Cómo es tratada la luna en el Corán?
Desmentir a la afirmación de que el Dios de los musulmanes es el dios luna es muy fácil, basta con demostrar cómo es considerada la luna en el Corán, y eso haremos (Con la ayuda de Al-lah):
En el Corán aparece la siguiente aleya: "(75)Así fue como mostramos a Ibrahim el dominio de los cielos y de la tierra para que fuera de los que saben con certeza.(76)Y cuando cayó sobre él la noche, vio un astro y dijo: Este es mi Señor, pero cuando desapareció, dijo: No amo lo que se desvanece.(77) Y cuando vio que salía la luna, dijo: Este es mi Señor. Pero al ver que desaparecía, dijo: Si mi Señor no me guía seré de los extraviados."(Corán 6:77) En esta aleya hay que destacar un detalle sobre la traducción, en ésta dice el intérprete traductor: '...vio un astro...' pero en realidad lo que debería decir: '...vio la luna...' ya que aparece en árabe así 'al qamar' que significa luna. explicado esto, pues queda demostrado en la aleya que la luna no es más que un astro en el Cielo, y que no representa a ningún dios, y cuando profeta Ibrahim dice que '... No amo lo que se desvanece..' y que'...Si mi Señor no me guía seré de los extraviados' descarta la posibilidad de que la luna sea un Dios
En otra aleya el Corán Al-lah dice: "Y a la luna le hemos fijado casas [Veintiocho casas por las que va pasando cada día del mes lunar: Se corresponden con las constelaciones en las que se proyecta. Luego deja de verse un día o dos hasta aparecer de nuevo en el creciente del nuevo mes lunar.], hasta que se hace como una rama de palmera vieja (40)No procede que el sol alcance a la luna, ni que la noche se adelante al día. Cada una va en una órbita."(Corán 36:39-40) Se ve claramente en esta aleya que Al-lah considera la luna como un objeto, o un astro más en el cielo que le fijó unos puestos o casas, como está bien explicado dentro de la aleya. entonces como es posible seguir afirmando que la luna es el Dios de los musulmanes, es absolutamente absurdo.
De las aleyas que hablan de la luna aparece la siguiente: "(1)La Hora se acerca y la luna se ha partido en dos. [Alude al momento en que los Quraysh le dijeron al Profeta, que Al-lah le dé Su gracia y paz: Si es verdad lo que dices haz que la luna se parta en dos. Y así sucedió pero, a pesar de haberlo visto con sus propios ojos, dijeron que era magia, a lo que alude la aleya siguiente.] (2) Si ven un signo se desentienden y dicen: Es magia persistente.[El término árabe puede significar también "pasajera".]" (Corán 54: 1-2) Por cierto, esta aleya aparece en una Sura (Capítulo) que se llama 'La luna', pues el fenómeno descrito y explicado entre corchetes en la misma aleya es considerado como un signo para desafiar a los Qurayshíes, y está claro que la luna en esta ocasión es usada como un objeto que demuestra la fuerza y el poder de Al-lah, y no que la luna sea un Dios.
Hay otras aleyas más en el Corán que hablan de la luna, pero creo que es suficiente lo expuesto aquí.
¿porqué entonces aparece mucho la luna como símbolo islámico?
En los países islámicos, incluso en muchas mezquitas construidas en Europa y en todo el mundo, a menudo aparece el signo de la media luna, este signo aparece también en muchas banderas de los países de mayoría musulmana. Y quizás por eso, algunos que no tienen conocimiento sobre el Islam y sus creencias, cuando oyen que la luna es el Dios de los musulmanes, se lo creen en seguida, porque están acostumbrados a ver la media luna en estos lugares.
Estas apariciones de la media luna, tiene una explicación muy simple, que nos hará olvidar la idea de ser adorada por los musulmanes, y es que los musulmanes dan mucha importancia a la luna y sus apariciones y sus puestas en casas (explicadas anteriormente) para construir su calendario, ya se sabe que el calendario musulmán es lunar, cuando los meses empiezan en la aparición de la luna creciente.
Con esto queda demostrado, sin lugar de dudas, que los musulmanes no adoran para nada ni a la luna, y a ningún ídolo, sino al único creador, omnipotente, y misericordioso Dios, que es Al-lah.
Pues afirmar esto en estos días, con tanta información sobre el Islam que ya hay disponible, y la definición de Dios (Al-lah) en el Islam, pues la verdad o es de tontos, o es de de alguien que no quiere entender.
¿Cómo es tratada la luna en el Corán?
Desmentir a la afirmación de que el Dios de los musulmanes es el dios luna es muy fácil, basta con demostrar cómo es considerada la luna en el Corán, y eso haremos (Con la ayuda de Al-lah):
En el Corán aparece la siguiente aleya: "(75)Así fue como mostramos a Ibrahim el dominio de los cielos y de la tierra para que fuera de los que saben con certeza.(76)Y cuando cayó sobre él la noche, vio un astro y dijo: Este es mi Señor, pero cuando desapareció, dijo: No amo lo que se desvanece.(77) Y cuando vio que salía la luna, dijo: Este es mi Señor. Pero al ver que desaparecía, dijo: Si mi Señor no me guía seré de los extraviados."(Corán 6:77) En esta aleya hay que destacar un detalle sobre la traducción, en ésta dice el intérprete traductor: '...vio un astro...' pero en realidad lo que debería decir: '...vio la luna...' ya que aparece en árabe así 'al qamar' que significa luna. explicado esto, pues queda demostrado en la aleya que la luna no es más que un astro en el Cielo, y que no representa a ningún dios, y cuando profeta Ibrahim dice que '... No amo lo que se desvanece..' y que'...Si mi Señor no me guía seré de los extraviados' descarta la posibilidad de que la luna sea un Dios
En otra aleya el Corán Al-lah dice: "Y a la luna le hemos fijado casas [Veintiocho casas por las que va pasando cada día del mes lunar: Se corresponden con las constelaciones en las que se proyecta. Luego deja de verse un día o dos hasta aparecer de nuevo en el creciente del nuevo mes lunar.], hasta que se hace como una rama de palmera vieja (40)No procede que el sol alcance a la luna, ni que la noche se adelante al día. Cada una va en una órbita."(Corán 36:39-40) Se ve claramente en esta aleya que Al-lah considera la luna como un objeto, o un astro más en el cielo que le fijó unos puestos o casas, como está bien explicado dentro de la aleya. entonces como es posible seguir afirmando que la luna es el Dios de los musulmanes, es absolutamente absurdo.
De las aleyas que hablan de la luna aparece la siguiente: "(1)La Hora se acerca y la luna se ha partido en dos. [Alude al momento en que los Quraysh le dijeron al Profeta, que Al-lah le dé Su gracia y paz: Si es verdad lo que dices haz que la luna se parta en dos. Y así sucedió pero, a pesar de haberlo visto con sus propios ojos, dijeron que era magia, a lo que alude la aleya siguiente.] (2) Si ven un signo se desentienden y dicen: Es magia persistente.[El término árabe puede significar también "pasajera".]" (Corán 54: 1-2) Por cierto, esta aleya aparece en una Sura (Capítulo) que se llama 'La luna', pues el fenómeno descrito y explicado entre corchetes en la misma aleya es considerado como un signo para desafiar a los Qurayshíes, y está claro que la luna en esta ocasión es usada como un objeto que demuestra la fuerza y el poder de Al-lah, y no que la luna sea un Dios.
Hay otras aleyas más en el Corán que hablan de la luna, pero creo que es suficiente lo expuesto aquí.
¿porqué entonces aparece mucho la luna como símbolo islámico?
En los países islámicos, incluso en muchas mezquitas construidas en Europa y en todo el mundo, a menudo aparece el signo de la media luna, este signo aparece también en muchas banderas de los países de mayoría musulmana. Y quizás por eso, algunos que no tienen conocimiento sobre el Islam y sus creencias, cuando oyen que la luna es el Dios de los musulmanes, se lo creen en seguida, porque están acostumbrados a ver la media luna en estos lugares.
Estas apariciones de la media luna, tiene una explicación muy simple, que nos hará olvidar la idea de ser adorada por los musulmanes, y es que los musulmanes dan mucha importancia a la luna y sus apariciones y sus puestas en casas (explicadas anteriormente) para construir su calendario, ya se sabe que el calendario musulmán es lunar, cuando los meses empiezan en la aparición de la luna creciente.
Con esto queda demostrado, sin lugar de dudas, que los musulmanes no adoran para nada ni a la luna, y a ningún ídolo, sino al único creador, omnipotente, y misericordioso Dios, que es Al-lah.

POR LA INTEGRACIÓN DE LOS MUSULMANES EN EUROPA
El 1 de Abril del 2000 nace la Asociación de Estudiantes Musulmanes de las Universidades de Valencia (AEMV) y ese día todos los miembros que decidimos emprender esta ardua tarea apostamos por la integración de la comunidad musulmana dentro de una sociedad mayoritariamente no musulmana, y al mismo tiempo decidimos excluir la asimilación y la marginación que no hacen sino aculturizar al ser humano, y vaciarle de contenido. Nace la AEMV con varios fines:
Tener una voz común, que no única, dentro del ámbito universitario, y como no dentro de la sociedad en que vivimos e interactuamos, y todo ello independientemente de la nacionalidad de cada uno de los miembros.
Ser un punto de referencia que nos sea útil para solventar cualquier situación que se nos presente.
Servir de foro para la reflexión y el intercambio cultural, social y religioso.
Realizar actividades que fomenten la solidaridad, la comprensión y la tolerancia con la comunidad musulmana, esa gran desconocida ante los no musulmanes.
Realizar actividades encaminadas a aumentar los conocimientos sobre el Islam ya que estamos convencidos de que el conocimiento nos acerca a la integradora y enriquecedora convivencia, mientras nos aleja de la incomprensión, la intolerancia y la xenofobia.
Tras estos dos años de experiencia, como asociación hemos de decir que aún nos queda mucho por hacer, pues nuestros fines son claros, pero al mismo tiempo, largos.
Para avanzar tendremos que reflexionar, en primer lugar, sobre el propio concepto de la integración que pasa ineludiblemente por el reconocimiento de los principios identitarios de cada ciudadano/-a. Aquel a quien se le den los medios para construir su propia personalidad, se podrá adaptar mucho mejor a su entorno específico, sin que ello tenga porqué estar contrapuesto a sus creencias, a sus decisiones personales, a su estilo de vida, ...Sin menoscabar pues su propia identidad que es, al fin y al cabo, uno de los intereses más plausibles y ampliamente defendidos por las sociedades democráticas.
Hasta este momento hemos podido llevar a cabo todas nuestras actividades gracias al importante apoyo que se nos ha dado por parte del rector de esta universidad, D. Pedro Ruiz, el vicerrector de estudiantes D. Eduard Ramírez, y el CADE. Y hoy por hoy esperamos y deseamos que este apoyo se mantenga e incluso sea mejorado por parte del nuevo rector D. Francisco Tomás, recientemente elegido y su equipo rectoral.
Es básico que prevalezcan el buen entendimiento, la cordialidad, la tolerancia, pero todo ello requiere de un soporte institucional y financiero por parte de todos. Por ello agradecemos el nombramiento de D.Antonio Lis como Comisionado del Gobierno para la Inmigración, al que le solicitamos compromiso y esfuerzo para poder llevar a cabo todo lo que sea necesario para favorecer esa ansiada integración.
Como miembros de la AEMV, ofrecemos nuestro compromiso para mejorar la sociedad en que vivimos, nos desarrollamos y crecemos como individuos, pero también solicitamos el compromiso serio y consciente por parte de los demás.
Agradecemos el apoyo incondicional que muchísimos ciudadanos valencianos nos muestran día a día.
Concentremos pues nuestros esfuerzos para lograr la integración, no la asimilación, ni la marginación. Para conseguir enriquecernos de la pluralidad, la diversidad cultural, personal y religiosa,...que disponemos hoy por hoy.
Tener una voz común, que no única, dentro del ámbito universitario, y como no dentro de la sociedad en que vivimos e interactuamos, y todo ello independientemente de la nacionalidad de cada uno de los miembros.
Ser un punto de referencia que nos sea útil para solventar cualquier situación que se nos presente.
Servir de foro para la reflexión y el intercambio cultural, social y religioso.
Realizar actividades que fomenten la solidaridad, la comprensión y la tolerancia con la comunidad musulmana, esa gran desconocida ante los no musulmanes.
Realizar actividades encaminadas a aumentar los conocimientos sobre el Islam ya que estamos convencidos de que el conocimiento nos acerca a la integradora y enriquecedora convivencia, mientras nos aleja de la incomprensión, la intolerancia y la xenofobia.
Tras estos dos años de experiencia, como asociación hemos de decir que aún nos queda mucho por hacer, pues nuestros fines son claros, pero al mismo tiempo, largos.
Para avanzar tendremos que reflexionar, en primer lugar, sobre el propio concepto de la integración que pasa ineludiblemente por el reconocimiento de los principios identitarios de cada ciudadano/-a. Aquel a quien se le den los medios para construir su propia personalidad, se podrá adaptar mucho mejor a su entorno específico, sin que ello tenga porqué estar contrapuesto a sus creencias, a sus decisiones personales, a su estilo de vida, ...Sin menoscabar pues su propia identidad que es, al fin y al cabo, uno de los intereses más plausibles y ampliamente defendidos por las sociedades democráticas.
Hasta este momento hemos podido llevar a cabo todas nuestras actividades gracias al importante apoyo que se nos ha dado por parte del rector de esta universidad, D. Pedro Ruiz, el vicerrector de estudiantes D. Eduard Ramírez, y el CADE. Y hoy por hoy esperamos y deseamos que este apoyo se mantenga e incluso sea mejorado por parte del nuevo rector D. Francisco Tomás, recientemente elegido y su equipo rectoral.
Es básico que prevalezcan el buen entendimiento, la cordialidad, la tolerancia, pero todo ello requiere de un soporte institucional y financiero por parte de todos. Por ello agradecemos el nombramiento de D.Antonio Lis como Comisionado del Gobierno para la Inmigración, al que le solicitamos compromiso y esfuerzo para poder llevar a cabo todo lo que sea necesario para favorecer esa ansiada integración.
Como miembros de la AEMV, ofrecemos nuestro compromiso para mejorar la sociedad en que vivimos, nos desarrollamos y crecemos como individuos, pero también solicitamos el compromiso serio y consciente por parte de los demás.
Agradecemos el apoyo incondicional que muchísimos ciudadanos valencianos nos muestran día a día.
Concentremos pues nuestros esfuerzos para lograr la integración, no la asimilación, ni la marginación. Para conseguir enriquecernos de la pluralidad, la diversidad cultural, personal y religiosa,...que disponemos hoy por hoy.
jueves, 15 de abril de 2010
cuantos nombres tiene allah
En el nombre de ALlah, Clemente y Misericordioso Los Nombres de Allah son ilimitados Otra cuestión importante de la aquida sahiha que todo musulmán/a debe conocer y transmitir. Fudamentación y Argumentación: Dicha fundamentación la encontramos en tres libros de Fiq y Aquida Sahiha: 1.- Libro “Taysir al Aziz al Hamid”.Que trata de la explicación del libro “ Kitab al Tawhid”.Del libro Tawhid de Muhammad ibn Abdul-Wahab. 2.- Libro de La creencia en Allah. Del Sheij Omar S. Al Ashqar. 3.- Libro Fath al Mayid “la inspiración del Glorioso”. Abdu rrahim Al Sheij y AbdulAziz ibn Baaz e Ibn Kathir. 1.-Primer Libro: Libro “Taysir al Aziz al Hamid”. Que trata de la explicación del libro “Kitab al Tawhid” Del libro Tawhid de Muhammad ibn Abdul-Wahab. Sabio Alh Sheij: Cuando el Sabio Alh Sheij abordó el Tema de los Nombres y Atributos de Allah afirmó lo siguiente en algunas de sus páginas del libro. Dijo que el El Sabio Ibn Qayim dijo: Los Nombres de Allah se dividen en tres categorías: Primera.- Son los Nombres con los queque Allah se nombró a Si Mismo, y los ha hecho saber a quien desea (saber de esos Nombres) a los ángeles u otros seres, y no están nombrados en sus Libros Revelados (Torá, Zaabor, Injil, Coran). Segunda.- Son los Nombres que Allah ha nombrado en el Libro del Corán, y los hizo saber a los siervos. Tercera.- Son los Nombres que Allah tiene en su Ciencia (que sólo El conoce) y nadie de sus criaturas pueden llegar a dicho conocimiento (es decir, que dicho Conocimiento del resto de nombres que no ha nombrado, los tiene y dicho conocimiento lo ha dejado para Él subhana wa Ta’ala). Conforme cita el Hadiz de Ahmad Ibn Hanbal “..o dejaste (Nombres) en Tu Ciencia Oculta” Este Sheij afirma que Los Nombres de Allah no están identificados ni reunidos todos, ni están limitados en número, Allah Subhana wa Ta’ala posee Nombres y Atributos que los ha dejado en Su Conocimiento Oculto (Ilm Al‘Ayb) y no conocen esos Nombres ni ángeles cercanos a Allah, ni Profetas enviados, conforme viene en el Hadit Auténtico en el que el Profeta sws hacía siempre Duah: “ Oh Allah Yo te pido a través de cada nombre que sólo a Ti pertenece, los cuales Te pusiste de nombre, o que revelaste en Tu Libro, o enseñaste a algunos de tus siervos, o dejaste (Nombres) en Tu Ciencia Oculta” Hadiz recopilado por Ahmad ibn Hanbal e Ibn Hibban (en sus Libros Sahih) y otros autores En la última parte del Hadiz confirma el Profeta sws que Allah posee Nombres que están el Conocimiento Oculto (Ilm al ‘Ayb) y que sólo Allah conoce, y también el Profeta sws pedía a Allah a través de todos los nombres ya sean conocidos (mencionados en el Corán o la Sunna) u ocultos (que sólo Allah los conoce) conforme el hadiz que es también Duah del Profeta sws. Y referente al numero 99 que citan algunos hadices, son los Nombres que nos ha revelado Allah para que hagamos Duah con ellos, y para que entendamos la Esencia de Allah y su Majestuosidad, Señorío y Poder a través de los Nombres y sus Atributos. Sura al A’raf. aleya 180: “Sólo a Allah solamente pertenecen los atributos (los Bellos Nombres) que designan las más perfectas cualidades. Invocadle a través de esos atributos. Alejaos de quienes los deforman interpretándolos de una manera que no corresponde a Su esencia. Sufrirán el castigo por sus acciones”. Y en el Hadit recopilado por Bujari y Muslim. Abu Hurairah cuenta que el Profeta Muhammad sws dijo: “Allah posee 99 Nombres, cien menos uno, no los memoriza ninguno sin que sea introducido en el Paraíso, Allah es impar y ama lo impar”. En este Hadit no hay que entender que con sólo memorizar dicho nombres es seguro la entrada en el Paraíso, sino más bien, que en cada Nombre y Atributo de Allah, uno debe conocer su Significado, y cumplir con lo establecido en cada Nombre y Atributo. Por ejemplo: el Nombre y Atributo Ar-Razzaq: El que el Otorga el Rizq (el Sustento). De este bello Nombre y Atributo, no sólo consiste en memorizar dicho Nombre y Atributo, sino actuar conforme al mismo, teniendo presente siempre en la Aquida del Musulman que el que Verdaderamente otorga el Sustento de toda Criatura viviente (ya sea Humano, del reino animal u vegetal, o en el Reino de los Genios) el que se ocupa del Sustento de estos seres es Allah, y es quien se encarga de todo el Sustento de los mismos. Por lo tanto el Musulmán cuando desee pedir las ganancias y el sustento sólo debe pedirlo a Allah, y a través de este bello Nombre y Atributo. Y está prohibido hacer la Duah a otros seres creados, porque esto sería Shirk¨: Allah dice: Sura al A’raf. aleya 180: “Sólo a Allah solamente pertenecen los atributos (los Bellos Nombres) que designan las más perfectas cualidades. Invocadle a través de esos atributos….” La Duah (Súplica) sólo debe ser dirigida a Allah, y el decir que el sustento o el trabajo que tengo es gracias a fulano o mengano, o que fulano o mengano me han ayudado a encontrar mi sustento, decir esto es un error, sino que estos señores son instrumentos de Allah para que finalmente un ser encuentre el sustento, pero Allah es que Verdaderamente otorga el sustento a todos sus siervos y criaturas. 2.- Segundo Libro: Libro de La creencia en Allah. Del Sheij Omar S. Al Ashqar. Capitulo Los Bellos nombres de Allah s.w. Pag.214 y ss. Todos los nombres de Allah s.w. son bellos y sublimes: “A Allah pertenecen los nombres más sublimes”. (7: 180). Entre estos nombres se encuentran aquellos mencionados en la Sura al Hashr: “Él es Allah, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. Glorificado sea Allah! Él está por encima de lo que le atribuyen. Él es Allah, Creador, Iniciador y Formador. Suyos son los nombres y atributos más sublimes” (59: 22-24). El Número de sus Nombres: Fue registrado en Al Bujari y Muslim que Abu Hurairah r.a. narró que el Profeta sws dijo: Allah tiene noventa y nueve nombres. Quien los memorice y enumere entrará al Paraíso. Allah es impar (Uno) y ama lo impar”. Este Hadit indica que Allah tiene un número limitado de nombres, y que ellos son noventa y nueve. Pero esto difiere con lo narrado por Ibn Mas’ud r.a. que el Profeta sws dijo: “ No hay ninguna desgracia, ante la que el siervo diga: Oh Allah! Soy tu siervo, hijo de otro siervo y sierva Tuyos. Mi destino está en Tu mano, Tu designio está siempre sobre mí, y lo que decretes para mí siempre será justo. Te imploro a través de los nombres con los que Te has denominado, o que hayas enseñado a alguno de Tu creación, o revelado en Tu Libro, o que has conservado en el conocimiento de lo oculto para Ti, que hagas que el Sagrado Corán sea vida para mi corazón y luz para mi pecho, y que haga culminar mi tristeza y mis preocupaciones sin que Allah haga que termine su tristeza y preocupación, y lo reemplace por alegría”. Registrado por Ahmad en el Musnad (1/391). Fue narrado que el Mensajero de Allah sws alabó a su Señor diciendo: “yo no puedo elogiarte tanto como te mereces; Tú eres como Te has elogiado a Ti mismo”. Registrado por Muslim. La discrepancia que proviene de este hadit es que indica la existencia de nombres de Allah que no han sido revelados en Su Libro, y que Él sólo ha transmitido en particular a algunos de Su creación, o que Él los ha reservado para Sí mismo y no se los ha revelado a nadie. En tanto el hadit narrado por Abu Hurairah indica que los nombres de Allah son noventa y nueve, los cuales han sido revelados, como indican las palabras: “quien los memorice y enumere” y esto es imposible si no son revelados y conocidos. Esto implica que los nombres que Allah ha reservado para Sí mismo ha particularizado a algunos de Su creación al revelárselos, son otros que estos noventa y nueve. Debe notarse que el número de nombres que Allah nos ha enseñado en Su Libro, o a través de Su Mensajero sws, es noventa y nueve y ninguno más, porque el Mensajero de Allah sws especificó este número cuando dijo: “quien los memorice y enumere”. Cualquier nombre adicional es algo que desconocemos, porque ellos son parte del conocimiento de lo oculto de Allah o que han sido revelados exclusivamente a algunos de Su creación; sino qué sentido tendrá limitar el número de los nombres de Allah sw a noventa y nueve. 3.-Tercer Libro: Libro Fath al Mayid “la inspiración del Glorioso”. Abdu rrahim Al Sheij y AbdulAziz ibn Baaz. A Allah sw pertenecen los más bellos nombres. Pag. 518 y ss Dijo Allah sw: (A Allah pertenecen los nombres y atributos más sublimes, invocadle pues con ellos. Y apartaos de quienes blasfeman con ellos y los niegan; éstos serán castigados por lo que hicieron.) (7:180). Narró Abû Huraîra (r.a.) que el Mensajero de Allah (sws) dijo: “Allah tiene noventa y nueve nombres, cien menos uno. Quien los memorice ha de entrar al Paraíso. Él es impar y ama lo impar”. Transmitido por Bujari y Muslim Este Ĥadîz fue transmitido por el Imâm Bujârî, pero según otra narración al final del mismo se agrega: “Él es impar y ama lo impar, Él es Allah, no hay divinidad excepto Él, el Clemente (Ar Rahmân), el Misericordioso (Ar Rahîm), el Rey Soberano (Al Mâlik), el Santísimo (Al Quddûs), el Pacificador (As Salam), el dispensador de seguridad (Al Mumin), el Protector (Al Muhaimin), el Poderoso (Al Azîz), el Compulsor (Al Yabbâr), el Soberbio (Al Mutakabbir), el Creador (Al Jâliq), el Iniciador (Al Bâri), el Formador (Al Musauuir), el Remisorio (Al Gaffâr), el Victorioso (Al Qahhâr), el Dador (Al Uahhâb), el Sustentador (Ar Razzâq), el Conquistador (Al Fattâh), el Omnisciente (Al Alîm), el Retenedor (Al Qâbid), el Abastecedor (Al Bâsit), el Empequeñecedor (Al Jâfid), el Exaltador (Ar Râfi), el Honrador (Al Muizz), el Humillador (Al Mudhill), el Omnioyente (As Samî), el Omnividente (Al Basîr), el Juez (Al Hakam), el Justo (Al Adl), el Sutil (Al Latîf), el Informado (Al Jabîr), el Tolerante (Al Halîm), el Grandioso (Al Adhîm), el Absolvedor (Al Gafûr), el Agraciador (Ash Shakûr), el Altísimo (Al Alii), el Grande (Al Kabîr), el Preservador (Al Hafîdh), el Preponderante (Al Muqît), el Computador (Al Hasîb), el Majestuoso (Al Yalîl), el Generoso (Al Karîm), el Veedor (Ar Raqîb), el Respondedor (Al Muyîb), el Vasto (Al Uâsi), el Sabio (Al Hakîm), el Afectuoso (Al Uadûd), el Glorioso (Al Mayîd), el Resucitador (Al Bâiz), el Testigo (Ash Shahîd), la Verdad (Al Haqq), el Amparador (Al Uakîl), el Fortísimo (Al Qauii), el Inquebrantable (Al Matîn), el Próximo (Al Ualii), el Loable (Al Ĥamîd), el Evaluador (Al Muĥsi), el Suscitador (Al Mubdi), el Restaurador (Al Muîd), el Vivificador (Al Muhi), el que Da la Muerte (Al Mumît), el Viviente (Al Haii), el Inmanente (Al Qaiiûm), el Autosuficiente (Al Uâyid), el Excelso (Al Mâyid), el Uno (Al Uâĥid), el Único (Al Aĥad), el Absoluto (As Samad), el Omnipotente (Al Qâdir), el Todopoderoso (Al Muqtadir), el Expedidor (Al Muqaddim), el Postergador (Al Muajjir), el Primero (Al Auual), el Último (Al Âjir), el Manifiesto (Adh Dhâhir), el Oculto (Al Batin), el Conductor (Al Uâli), el Sublime (Al Mutaâli), el Bondadoso (Al Barr), el Indulgente (At Tauuâb), el Vengador (Al Muntaqim), el Remisorio (Al Afuu), el Compasivo (Ar Raûf), el Soberano del Reino (Mâlikul Mulk), el Poseedor de la Majestuosidad y la Generosidad (Dhul Yalâli ual Ikrâm), el Equitativo (Al Muqsit), el Congregador (Al Yâmi), el Opulento (Al Ganii), el Enriquecedor (Al Mugni), el Defensor (Al Mâni), el Perjudicador (Ad Dârr), el Beneficiador (An Nâfi), la Luz (An Nûr), el Guía (Al Hâdi), el Originador (Al Badî), el Perdurador (Al Bâqi), el Heredero (Al Uâriz), el Orientador (Ar Rashîd), el Paciente (As Sabûr)”. Tirmîdhî después de mencionar este Ĥadîz dijo: “Este es un Ĥadîz extraño (garîb)” Transmitido por Tirmidhi Los memorizadores del Aĥâdîz lo han narrado con diferentes cadenas de transmisión, pero en ellas no son mencionados los 99 nombres, por lo que concluyeron que dicha mención pertenece a uno de los narradores, quien los extrajo del Corán, y Allah sw sabe más. Dijo Ibn Kazîr: “Debe saberse que los bellos nombres de Allah sw no son sólo noventa y nueve, ya que el Imâm Aĥmad transmitió un Ĥadîz narrado por ‘Abdullah Ibn Mas’ûd r.a. donde el Mensajero de Allah sws dijo: “Si a alguno de vosotros os afecta una dificultad o tristeza y decís: ‘¡Oh Señor! Soy tu siervo, hijo de tus siervos, en Ti descansan todas mis esperanzas, me ha alcanzado tu decreto justo. Te suplico por cada uno de los nombres con que te has llamado a ti mismo, o has revelado en alguno de tus libros sagrados, o has enseñado a alguien de tu creación, o has guardado en lo oculto de tu conocimiento, que hagas del grandioso Corán la primavera de mi corazón, la luz que ilumina mi pecho, la culminación de mis penas, aflicciones y preocupaciones’ Allah hará desaparecer todo aquello que os entristece y preocupa, reemplazándolo por alegría y satisfacción. También fue preguntado: ‘¡Mensajero de Allah! ¿Podemos aprender (esta súplica)?’ A lo que respondió: ‘¡Por Supuesto!”. Transmitido por Aĥmad (1/391).
La Historia de cómo Salman el Persa ingresó al Islam (Allah esté complacido con él)
Qué tan auténtico es un hadiz acerca de cómo un cristiano, cuando hubo abrazado el Islam, le contó al Profeta (La Paz y las bendiciones de Allah sean con él) la historia de cómo llegó hasta él. Salman le contó que se reunió con algunos monjes, cada uno de los cuáles le aconsejó recurrir a otro, y el último de ellos fue un hombre sumamente recto quien salía una vez al año a curar a la gente, y cuando se encontró con él le aconsejó viajar a La Meca, dándole una descripción del Mensajero de Allah (que la Paz y las bendiciones de Allah sean con él). ¿Entonces el Profeta le dijo: “Tu has hablado con la verdad, él fue el Mesías Jesús”?
Alabado sea Allah.
El hadiz al que haces referencia es un Hadiz extenso que cuenta la historia de cómo el gran sahabah Salman el Persa (Allah esté complacido con él) llegó al Islam. Él fue primero zoroastriano, luego se convirtió al cristianismo, y por último al Islam. Luego de haber aprendido en compañía de varios monjes cristianos, el último de ellos fue un hombre sumamente recto, quien le transmitió su conocimiento sobre la venida del último Profeta. El monje aconsejó a Salman ir entonces a Arabia, donde tal profeta debería aparecer, y le dio detalles sobre la ciudad que sería conocida un día como la Ciudad del Profeta, Medina.
Pero no hay nada en dicho Hadiz que sugiera que el Profeta (Paz y bendiciones de Allah sobre él) haya dicho a Salman que aquél monje fuese Jesús (la Paz sea con él). Más bien, Jesús (la Paz sea con él) está en el cielo; Allah lo elevó a los cielos y descenderá luego de un tiempo determinado, en que lo enviará de vuelta a la tierra a liderar a los musulmanes en el Fin de los Tiempos.
La historia de cómo Salman el Persa entró al Islam es una gran historia, llena de lecciones y buenas exhortaciones. Aquí te ofrecemos el Hadiz completo, para que pueda leerlo y beneficiarsee de él.
Fue narrado que Abdal-láh ibn Abbás dijo: Salman el persa me contó su historia, la oí de sus propios labios. El dijo:
“Yo era un hombre persa de entre la gente de Isfahán, de una villa llamada Jai. Mi padre fue uno de los jefes de esa villa, y yo era para él, el ser más amado de la creación. Él me amaba tanto que me mantuvo en su casa cerca del Fuego Sagrado, como se cuida a las niñas. Yo me esforcé mucho en el camino de la Religión de los Magos, hasta que me convertí en un Custodio del Fuego, el cuál yo debía vigilar y no dejar apagarse ni por un momento, lo cual hice. Mi padre tenía un jardín inmenso, y él estaba ocupado un día con un trabajo de construcción, cuando dijo: “Hijo, yo estoy muy ocupado hoy con este trabajo, así que ve a vigilar mi jardín, por favor”, y me mencionó algunas de las cosas que quería que hiciese allí. Yo salí, dirigiéndome hacia el jardín, y pasé por una de las iglesias cristianas, donde pude oír sus voces mientras estaban rezando. Yo no sabía nada acerca de la gente, porque mi padre me había mantenido dentro de la casa. Cuando pasé por ahí y escuché sus voces, entré a ver qué estaban haciendo. Quedé muy impresionado con sus rezos, y me sentí atraído hacia su camino. Yo pensé: “Por Allah, esto es mejor que la religión que nosotros seguimos. No voy a dejar a esta gente hasta que el sol se ponga”, y me olvidé del jardín de mi padre y no fui a donde me encargó. Le pregunté a esta gente: ¿Dónde se originó esta religión? Ellos me respondieron: “En Siria”. Entonces volví con mi padre, quien estuvo enviando gente en mi búsqueda, lo que lo distrajo de su trabajo. Cuando volví con él, me preguntó: “Oh, hijo, ¿dónde estabas? ¿No te mandé al jardín con un encargo? Yo respondí: “Oh, padre, encontré en mi camino a una gente que estaba rezando en una iglesia, y quedé impresionado con lo que vi de su religión. Por Allah, que me quedé con ellos hasta que se puso el sol”. A lo que él me respondió: “Oh, hijo mío, no hay nada bueno en esa religión. Tu religión y la religión de tus antepasados es mejor que ella.” Yo dije: “No, por Allah, esto es mejor que nuestra religión”. Él temió por mí, y puso grilletes en mis pies y me mantuvo cautivo en su casa. Pero yo envié un mensaje a los cristianos diciendo: “Si algún comerciante cristiano viene aquí desde Siria, avísenme”. A lo que me respondieron: “Nos han dicho que algunos comerciantes cristianos han venido”. Entonces yo les dije: “Cuando ellos hayan terminado sus asuntos y estén listos para volverse a su país, avísenme”. Y así lo hicieron, y cuando fui informado de que estaban por regresar a Siria, me deshice de mis grilletes y me escapé con ellos hacia Siria.
Cuando llegué a Siria pregunté: “¿Quién es el funcionario más importante de esta religión? Ellos dijeron: “El obispo de la iglesia”. Así que fui con él y le dije: “Yo deseo seguir esta religión, y me gustaría quedarme contigo y servir en tu iglesia, para aprender y rezar contigo. A lo que me respondió: “Entra”. Así que me quedé con él. Pero él no fue un buen hombre. Ordenaba y exhortaba a sus fieles a dar en caridad, pero él conservaba una gran porción para sí y no lo entregaba a los pobres. Acumuló siete cofres de oro y plata. Yo lo odiaba profundamente, hasta que murió y los cristianos reunieron lo necesario para enterrarlo. Yo les dije: “Este fue un mal hombre, les ordenó dar en caridad, pero cuando ustedes le traían, él lo guardaba y no lo entregaba a los pobres”. Ellos preguntaron: “¿Cómo sabes eso? Muéstranos dónde está lo que acumuló”. Entonces yo les mostré dónde estaban los siete cofres llenos con oro y plata. Cuando ellos vieron eso, exclamaron: “¡Por Allah! ¡Nunca lo enterraremos!” Entonces ellos lo crucificaron y lo apedrearon. Luego trajeron a otro hombre, al que asignaron su lugar”.
Salman dijo de éste: “Yo nunca vi un hombre que no ofreciera las cinco oraciones diarias, que fuera mejor que él; él se apartó de este mundo y buscó el Más Allá, y nadie se esforzó tan arduamente como él día y noche. Yo lo amé como no he querido a nadie antes, y me quedé con él por un tiempo. Entonces cuando él estuvo cerca de morir, le dije: “he estado contigo y te he amado como nunca he amado a nadie antes, y ahora el decreto de Allah ha venido a ti, como tu ves; ¿Con quién me recomiendas ir? ¿Qué desearías que yo hiciese?” Él me dijo: “Oh, hijo mío, por Allah, yo no conozco nadie actualmente que siga el camino que yo he seguido. La gente está condenada; han cambiado o abandonado muchas de las tradiciones que solían seguir, excepto por un hombre en Mosul. Así es; él sigue el camino que yo he seguido, así que ve y únete a él”. Cuando murió y fue enterrado, me marché a reunirme con él en Mosul, y le dije: “Me fue aconsejado por un monje moribundo venir contigo, él me dijo que tu seguías su tradición”. A lo que me respondió: “Quédate conmigo”. Así, encontré en él a un buen hombre, que se comportaba piadosamente como su compañero. Pero pronto él murió, y nuevamente pregunté: “Así que fui aconsejado de venir contigo y unirme a ti, pero ahora ha venido a ti el decreto de Allah, como tu ves. ¿Con quién me aconsejas ir? Y el me dijo: “Hijo mío, por Allah, yo no conozco nadie que siga este camino excepto un hombre en Nasayyibin. Ve con él”. Entonces cuando hubo muerto y fue enterrado, partí a encontrarme con el hombre en Nasayyibin. Llegué a él y le conté mi historia, y lo que mi compañero me había dicho. Me dijo: “Quédate conmigo”. Así lo hice, y encontré en él un seguidor del mismo camino que sus dos compañeros siguieron, y estuve con un buen hombre. Pero ¡Por Allah! Pronto la muerte estuvo sobre él, y cuando estuvo moribundo, le dije: “Fuí aconsejado de ir con un monje; luego él me aconsejó venir contigo. ¿Con quién me aconsejas tu que vaya, que desearías que hiciese? Él me respondió: “Por Allah, hijo mío, que no conocemos que quede nadie que siga nuestro camino y a quien enviarte, excepto un hombre en Amuríyah. Él sigue en algunas cosas el camino que nosotros seguimos. Si tu deseas, ve con él, porque él sigue nuestra senda”. Cuando falleció y fue enterrado, me dirigí a Amuríyah y le conté mi historia. Él me dijo: “Quédate conmigo”. Así, me quedé con él, un hombre que siguió la misma senda que sus compañeros. Yo adquirí riquezas hasta que tuve vacas y una oveja. Entonces el decreto divino le llegó. Cuando él estaba muriendo, le dije: “Yo fui aconsejado de ir con alguien, quien me aconsejó ir con otro; entonces éste me dijo que recurriera a otro hombre, y éste me aconsejó venir contigo. ¿Con quién me aconsejas tú que vaya, que desearías que hiciese? Él me dijo: “Hijo mío, por Allah, yo no conozco de alguien más que siga nuestro camino para aconsejarte ir con él. Pero llega el tiempo en que un profeta vendrá, quien será enviado con la religión de Abraham. Él aparecerá en la tierra de los árabes y emigrará a una tierra entre dos “harrahs” (formaciones de rocas volcánicas negras), entre el cual hay palmeras. Él tendrá características que no podrán ser ocultadas. Comerá de lo que le es dado como obsequio, pero no comerá de lo que le es entregado como caridad. Entre sus hombros tendrá el sello de la profecía. Si puedes ve a aquella tierra”. Cuando él murió y fue enterrado, me quedé en Amuríyah tanto como fue la voluntad de Allah que yo estuviera, entonces unos mercaderes de Kalb pasaron por ahí y les dije: “¿Me llevarían a la tierra de los árabes, y a cambio les daré estas vacas y esta oveja que tengo? Ellos dijeron: “Sí”. Y así, les di mis vacas y mi oveja, y ellos me llevaron de allí, pero cuando me trajeron a Wadi al-Qura me engañaron y me vendieron como esclavo a un judío. Cuando fui con él y vi las palmeras, tuve la esperanza de que esta fuese la tierra que mi compañero me describió, pero no estaba seguro. Mientras estuve con él, un primo suyo de los Banu Quraiydah vino a visitarlo desde Medina y fui vendido a él, y entonces fui llevado a Medina. Por Allah, tan pronto como la vi, la reconocí por la descripción que me dio mi compañero. Yo estuve ahí, y Allah envió a su mensajero, quien estuvo en La Meca tanto como yo estuve, y no oí nada acerca de él porque estuve ocupado con mi trabajo como esclavo. Entonces él emigró a Medina, y por Allah, yo estaba trepado en la copa de una palmera haciendo ahí un trabajo encargado por mi amo, y mi amo sentado ahí debajo. Entonces, un primo de él vino y estuvo parado al lado suyo, y dijo: “¡Quiera Allah destruir a los Banu Qaylah! Por Allah, ahora mismo ellos se están reuniendo en Quba’ para dar la bienvenida a un hombre de La Meca, y dicen que es un profeta”. Cuando yo escuché eso, comencé a sentir un escalofrío tan fuerte que pensé que iba a caerme de la palmera encima de mi amo. Bajé de la palmera y comencé a decirle al primo de mi amo: “¿Qué has dicho? ¿Qué has dicho? Mi amo se puso furioso y me golpeó con su puño, diciendo: “¿Qué tiene que ver esto contigo? ¡Vuelve a tu trabajo! Yo respondí: “Nada, solo quería asegurarme de lo que había dicho”.
Yo tenía algo ahorrado, y cuando llegó la noche, fui al Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) cuando estuvo en Quba’, y me acerqué diciéndole: “He oído que tú eres un hombre recto y que tienes compañeros extranjeros quienes pasan necesidades. Esto es algo que yo tengo para dar en caridad, y veo que tú estás más necesitado que ninguno de ellos”. Lo deposité cerca de él y el Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) dijo a sus compañeros: “Coman”, pero él se abstuvo de comer. Yo me dije a mí mismo: “Este es el primer signo”. Entonces me marché de ahí y recolecté algo más. El Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) se marchó a Medina, entonces fui a él y le dije: “Veo que tu no comes de la comida dada en caridad; este es un regalo con el cual yo deseo honrarte”. El Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) comió y dijo a sus compañeros que comieran también. Yo me dije a mi mismo: “Este es el segundo signo”. Entonces yo fuí a ver al Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) cuando estuvo en Baquí’ al-Gharqad, mientras él estaba atendiendo el funeral de uno de sus compañeros. Él vestía dos chales y estaba sentado entre sus compañernos. Yo lo saludé deseándole la paz y pasé detrás de él, intentando ver su espalda para ver el sello de la profecía que mi compañero me describió. Cuando el Mensajero de Allah (que la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) me vio yendo detrás de él, se dio cuenta que yo estaba tratando de encontrar la confirmación de algo que me había sido descrito, entonces dejó caer el chal de su espalda, y yo vi el sello y lo reconocí. Entonces lo abracé, besándolo (el sello) y llorando, y el Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con el) me dijo: “Da la vuelta”. Entonces di la vuelta y le conté mi historia tal como yo te la he contado a ti, Oh, Ibn Abbás. El Mensajero de Allah (que la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) buscó a sus compañeros para que la oyeran”.
Entonces Salman se mantuvo ocupado con sus tareas de esclavo, hasta que hubo perdido la oportunidad de participar en Badr y Uhud con el Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con él). Luego me dijo: “Luego el Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) me dijo: “Haz un contrato de manutención, Oh, Salman (a cambio de su libertad). Entonces hice un contrato de manutención con mi amo, según el cuál yo plantaría trescientas palmeras para él, y le daría cuarenta uqiyahs (monedas). El Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo a sus compañeros: “Ayuden a su hermano”. Así ellos me ayudaron con las palmeras, un hombre trajo treinta pequeñas palmeras y otro trajo veinte, otro trajo cincuenta, otro trajo diez, y así cada hombre trajo acorde a lo que tenía, hasta que juntaron trescientas palmeras para mí. Entonces el Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) me dijo: “Ve, Salman, y cava los hoyos donde las palmeras serán plantadas. Cuando tu hayas terminado, ven conmigo y yo plantaré las palmeras con mis propias manos”. Entonces cavé esos hoyos y mis compañeros me ayudaron, y cuando hube terminado fui a él y se lo dije. El Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sea sobre él) Salió conmigo y nosotros comenzamos a traer las palmeras cerca de él, y él las plantó con sus propias manos. Por el Único, en cuyas manos está mi alma, que ni una sola de esas palmeras se secó. Así yo pagué con las palmeras, pero todavía restaba entregar el dinero. Una pieza de oro del tamaño de un huevo fue traída al Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con él) de una de sus campañas. Él dijo: “¿Qué pasó con el persa que hizo el contrato de manutención?”. Fui convocado por él y me dijo: “Toma esto y termina de pagar lo que debes, Oh, Salman”. Pregunté: “¿Cómo podría esto pagar todo lo que yo debo, oh, Mensajero de Allah? Él respondió: “Tómalo, y Allah te ayudará a pagar lo que tu debes”. Así que yo lo tomé y fue pesado, y por el Único, Quien tiene mi alma en sus manos, que pesó cuarenta uqiyahs, y así yo les pagué lo que debía y fui liberado. Luego me presenté al Profeta (Paz y bendiciones de Allah sean con él) en al-Jandaq, y a partir de ese día no volví a estar ausente de ningún gran evento con él”.
Narrado por Ahmad en al-Musnad (5/441). Los estudiosos del Hadiz dijeron: “Su cadena de transmisión es buena”.
El hadiz al que haces referencia es un Hadiz extenso que cuenta la historia de cómo el gran sahabah Salman el Persa (Allah esté complacido con él) llegó al Islam. Él fue primero zoroastriano, luego se convirtió al cristianismo, y por último al Islam. Luego de haber aprendido en compañía de varios monjes cristianos, el último de ellos fue un hombre sumamente recto, quien le transmitió su conocimiento sobre la venida del último Profeta. El monje aconsejó a Salman ir entonces a Arabia, donde tal profeta debería aparecer, y le dio detalles sobre la ciudad que sería conocida un día como la Ciudad del Profeta, Medina.
Pero no hay nada en dicho Hadiz que sugiera que el Profeta (Paz y bendiciones de Allah sobre él) haya dicho a Salman que aquél monje fuese Jesús (la Paz sea con él). Más bien, Jesús (la Paz sea con él) está en el cielo; Allah lo elevó a los cielos y descenderá luego de un tiempo determinado, en que lo enviará de vuelta a la tierra a liderar a los musulmanes en el Fin de los Tiempos.
La historia de cómo Salman el Persa entró al Islam es una gran historia, llena de lecciones y buenas exhortaciones. Aquí te ofrecemos el Hadiz completo, para que pueda leerlo y beneficiarsee de él.
Fue narrado que Abdal-láh ibn Abbás dijo: Salman el persa me contó su historia, la oí de sus propios labios. El dijo:
“Yo era un hombre persa de entre la gente de Isfahán, de una villa llamada Jai. Mi padre fue uno de los jefes de esa villa, y yo era para él, el ser más amado de la creación. Él me amaba tanto que me mantuvo en su casa cerca del Fuego Sagrado, como se cuida a las niñas. Yo me esforcé mucho en el camino de la Religión de los Magos, hasta que me convertí en un Custodio del Fuego, el cuál yo debía vigilar y no dejar apagarse ni por un momento, lo cual hice. Mi padre tenía un jardín inmenso, y él estaba ocupado un día con un trabajo de construcción, cuando dijo: “Hijo, yo estoy muy ocupado hoy con este trabajo, así que ve a vigilar mi jardín, por favor”, y me mencionó algunas de las cosas que quería que hiciese allí. Yo salí, dirigiéndome hacia el jardín, y pasé por una de las iglesias cristianas, donde pude oír sus voces mientras estaban rezando. Yo no sabía nada acerca de la gente, porque mi padre me había mantenido dentro de la casa. Cuando pasé por ahí y escuché sus voces, entré a ver qué estaban haciendo. Quedé muy impresionado con sus rezos, y me sentí atraído hacia su camino. Yo pensé: “Por Allah, esto es mejor que la religión que nosotros seguimos. No voy a dejar a esta gente hasta que el sol se ponga”, y me olvidé del jardín de mi padre y no fui a donde me encargó. Le pregunté a esta gente: ¿Dónde se originó esta religión? Ellos me respondieron: “En Siria”. Entonces volví con mi padre, quien estuvo enviando gente en mi búsqueda, lo que lo distrajo de su trabajo. Cuando volví con él, me preguntó: “Oh, hijo, ¿dónde estabas? ¿No te mandé al jardín con un encargo? Yo respondí: “Oh, padre, encontré en mi camino a una gente que estaba rezando en una iglesia, y quedé impresionado con lo que vi de su religión. Por Allah, que me quedé con ellos hasta que se puso el sol”. A lo que él me respondió: “Oh, hijo mío, no hay nada bueno en esa religión. Tu religión y la religión de tus antepasados es mejor que ella.” Yo dije: “No, por Allah, esto es mejor que nuestra religión”. Él temió por mí, y puso grilletes en mis pies y me mantuvo cautivo en su casa. Pero yo envié un mensaje a los cristianos diciendo: “Si algún comerciante cristiano viene aquí desde Siria, avísenme”. A lo que me respondieron: “Nos han dicho que algunos comerciantes cristianos han venido”. Entonces yo les dije: “Cuando ellos hayan terminado sus asuntos y estén listos para volverse a su país, avísenme”. Y así lo hicieron, y cuando fui informado de que estaban por regresar a Siria, me deshice de mis grilletes y me escapé con ellos hacia Siria.
Cuando llegué a Siria pregunté: “¿Quién es el funcionario más importante de esta religión? Ellos dijeron: “El obispo de la iglesia”. Así que fui con él y le dije: “Yo deseo seguir esta religión, y me gustaría quedarme contigo y servir en tu iglesia, para aprender y rezar contigo. A lo que me respondió: “Entra”. Así que me quedé con él. Pero él no fue un buen hombre. Ordenaba y exhortaba a sus fieles a dar en caridad, pero él conservaba una gran porción para sí y no lo entregaba a los pobres. Acumuló siete cofres de oro y plata. Yo lo odiaba profundamente, hasta que murió y los cristianos reunieron lo necesario para enterrarlo. Yo les dije: “Este fue un mal hombre, les ordenó dar en caridad, pero cuando ustedes le traían, él lo guardaba y no lo entregaba a los pobres”. Ellos preguntaron: “¿Cómo sabes eso? Muéstranos dónde está lo que acumuló”. Entonces yo les mostré dónde estaban los siete cofres llenos con oro y plata. Cuando ellos vieron eso, exclamaron: “¡Por Allah! ¡Nunca lo enterraremos!” Entonces ellos lo crucificaron y lo apedrearon. Luego trajeron a otro hombre, al que asignaron su lugar”.
Salman dijo de éste: “Yo nunca vi un hombre que no ofreciera las cinco oraciones diarias, que fuera mejor que él; él se apartó de este mundo y buscó el Más Allá, y nadie se esforzó tan arduamente como él día y noche. Yo lo amé como no he querido a nadie antes, y me quedé con él por un tiempo. Entonces cuando él estuvo cerca de morir, le dije: “he estado contigo y te he amado como nunca he amado a nadie antes, y ahora el decreto de Allah ha venido a ti, como tu ves; ¿Con quién me recomiendas ir? ¿Qué desearías que yo hiciese?” Él me dijo: “Oh, hijo mío, por Allah, yo no conozco nadie actualmente que siga el camino que yo he seguido. La gente está condenada; han cambiado o abandonado muchas de las tradiciones que solían seguir, excepto por un hombre en Mosul. Así es; él sigue el camino que yo he seguido, así que ve y únete a él”. Cuando murió y fue enterrado, me marché a reunirme con él en Mosul, y le dije: “Me fue aconsejado por un monje moribundo venir contigo, él me dijo que tu seguías su tradición”. A lo que me respondió: “Quédate conmigo”. Así, encontré en él a un buen hombre, que se comportaba piadosamente como su compañero. Pero pronto él murió, y nuevamente pregunté: “Así que fui aconsejado de venir contigo y unirme a ti, pero ahora ha venido a ti el decreto de Allah, como tu ves. ¿Con quién me aconsejas ir? Y el me dijo: “Hijo mío, por Allah, yo no conozco nadie que siga este camino excepto un hombre en Nasayyibin. Ve con él”. Entonces cuando hubo muerto y fue enterrado, partí a encontrarme con el hombre en Nasayyibin. Llegué a él y le conté mi historia, y lo que mi compañero me había dicho. Me dijo: “Quédate conmigo”. Así lo hice, y encontré en él un seguidor del mismo camino que sus dos compañeros siguieron, y estuve con un buen hombre. Pero ¡Por Allah! Pronto la muerte estuvo sobre él, y cuando estuvo moribundo, le dije: “Fuí aconsejado de ir con un monje; luego él me aconsejó venir contigo. ¿Con quién me aconsejas tu que vaya, que desearías que hiciese? Él me respondió: “Por Allah, hijo mío, que no conocemos que quede nadie que siga nuestro camino y a quien enviarte, excepto un hombre en Amuríyah. Él sigue en algunas cosas el camino que nosotros seguimos. Si tu deseas, ve con él, porque él sigue nuestra senda”. Cuando falleció y fue enterrado, me dirigí a Amuríyah y le conté mi historia. Él me dijo: “Quédate conmigo”. Así, me quedé con él, un hombre que siguió la misma senda que sus compañeros. Yo adquirí riquezas hasta que tuve vacas y una oveja. Entonces el decreto divino le llegó. Cuando él estaba muriendo, le dije: “Yo fui aconsejado de ir con alguien, quien me aconsejó ir con otro; entonces éste me dijo que recurriera a otro hombre, y éste me aconsejó venir contigo. ¿Con quién me aconsejas tú que vaya, que desearías que hiciese? Él me dijo: “Hijo mío, por Allah, yo no conozco de alguien más que siga nuestro camino para aconsejarte ir con él. Pero llega el tiempo en que un profeta vendrá, quien será enviado con la religión de Abraham. Él aparecerá en la tierra de los árabes y emigrará a una tierra entre dos “harrahs” (formaciones de rocas volcánicas negras), entre el cual hay palmeras. Él tendrá características que no podrán ser ocultadas. Comerá de lo que le es dado como obsequio, pero no comerá de lo que le es entregado como caridad. Entre sus hombros tendrá el sello de la profecía. Si puedes ve a aquella tierra”. Cuando él murió y fue enterrado, me quedé en Amuríyah tanto como fue la voluntad de Allah que yo estuviera, entonces unos mercaderes de Kalb pasaron por ahí y les dije: “¿Me llevarían a la tierra de los árabes, y a cambio les daré estas vacas y esta oveja que tengo? Ellos dijeron: “Sí”. Y así, les di mis vacas y mi oveja, y ellos me llevaron de allí, pero cuando me trajeron a Wadi al-Qura me engañaron y me vendieron como esclavo a un judío. Cuando fui con él y vi las palmeras, tuve la esperanza de que esta fuese la tierra que mi compañero me describió, pero no estaba seguro. Mientras estuve con él, un primo suyo de los Banu Quraiydah vino a visitarlo desde Medina y fui vendido a él, y entonces fui llevado a Medina. Por Allah, tan pronto como la vi, la reconocí por la descripción que me dio mi compañero. Yo estuve ahí, y Allah envió a su mensajero, quien estuvo en La Meca tanto como yo estuve, y no oí nada acerca de él porque estuve ocupado con mi trabajo como esclavo. Entonces él emigró a Medina, y por Allah, yo estaba trepado en la copa de una palmera haciendo ahí un trabajo encargado por mi amo, y mi amo sentado ahí debajo. Entonces, un primo de él vino y estuvo parado al lado suyo, y dijo: “¡Quiera Allah destruir a los Banu Qaylah! Por Allah, ahora mismo ellos se están reuniendo en Quba’ para dar la bienvenida a un hombre de La Meca, y dicen que es un profeta”. Cuando yo escuché eso, comencé a sentir un escalofrío tan fuerte que pensé que iba a caerme de la palmera encima de mi amo. Bajé de la palmera y comencé a decirle al primo de mi amo: “¿Qué has dicho? ¿Qué has dicho? Mi amo se puso furioso y me golpeó con su puño, diciendo: “¿Qué tiene que ver esto contigo? ¡Vuelve a tu trabajo! Yo respondí: “Nada, solo quería asegurarme de lo que había dicho”.
Yo tenía algo ahorrado, y cuando llegó la noche, fui al Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) cuando estuvo en Quba’, y me acerqué diciéndole: “He oído que tú eres un hombre recto y que tienes compañeros extranjeros quienes pasan necesidades. Esto es algo que yo tengo para dar en caridad, y veo que tú estás más necesitado que ninguno de ellos”. Lo deposité cerca de él y el Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) dijo a sus compañeros: “Coman”, pero él se abstuvo de comer. Yo me dije a mí mismo: “Este es el primer signo”. Entonces me marché de ahí y recolecté algo más. El Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) se marchó a Medina, entonces fui a él y le dije: “Veo que tu no comes de la comida dada en caridad; este es un regalo con el cual yo deseo honrarte”. El Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) comió y dijo a sus compañeros que comieran también. Yo me dije a mi mismo: “Este es el segundo signo”. Entonces yo fuí a ver al Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sobre él) cuando estuvo en Baquí’ al-Gharqad, mientras él estaba atendiendo el funeral de uno de sus compañeros. Él vestía dos chales y estaba sentado entre sus compañernos. Yo lo saludé deseándole la paz y pasé detrás de él, intentando ver su espalda para ver el sello de la profecía que mi compañero me describió. Cuando el Mensajero de Allah (que la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) me vio yendo detrás de él, se dio cuenta que yo estaba tratando de encontrar la confirmación de algo que me había sido descrito, entonces dejó caer el chal de su espalda, y yo vi el sello y lo reconocí. Entonces lo abracé, besándolo (el sello) y llorando, y el Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con el) me dijo: “Da la vuelta”. Entonces di la vuelta y le conté mi historia tal como yo te la he contado a ti, Oh, Ibn Abbás. El Mensajero de Allah (que la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) buscó a sus compañeros para que la oyeran”.
Entonces Salman se mantuvo ocupado con sus tareas de esclavo, hasta que hubo perdido la oportunidad de participar en Badr y Uhud con el Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con él). Luego me dijo: “Luego el Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) me dijo: “Haz un contrato de manutención, Oh, Salman (a cambio de su libertad). Entonces hice un contrato de manutención con mi amo, según el cuál yo plantaría trescientas palmeras para él, y le daría cuarenta uqiyahs (monedas). El Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo a sus compañeros: “Ayuden a su hermano”. Así ellos me ayudaron con las palmeras, un hombre trajo treinta pequeñas palmeras y otro trajo veinte, otro trajo cincuenta, otro trajo diez, y así cada hombre trajo acorde a lo que tenía, hasta que juntaron trescientas palmeras para mí. Entonces el Mensajero de Allah (la Paz y las bendiciones de Allah sean con él) me dijo: “Ve, Salman, y cava los hoyos donde las palmeras serán plantadas. Cuando tu hayas terminado, ven conmigo y yo plantaré las palmeras con mis propias manos”. Entonces cavé esos hoyos y mis compañeros me ayudaron, y cuando hube terminado fui a él y se lo dije. El Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sea sobre él) Salió conmigo y nosotros comenzamos a traer las palmeras cerca de él, y él las plantó con sus propias manos. Por el Único, en cuyas manos está mi alma, que ni una sola de esas palmeras se secó. Así yo pagué con las palmeras, pero todavía restaba entregar el dinero. Una pieza de oro del tamaño de un huevo fue traída al Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con él) de una de sus campañas. Él dijo: “¿Qué pasó con el persa que hizo el contrato de manutención?”. Fui convocado por él y me dijo: “Toma esto y termina de pagar lo que debes, Oh, Salman”. Pregunté: “¿Cómo podría esto pagar todo lo que yo debo, oh, Mensajero de Allah? Él respondió: “Tómalo, y Allah te ayudará a pagar lo que tu debes”. Así que yo lo tomé y fue pesado, y por el Único, Quien tiene mi alma en sus manos, que pesó cuarenta uqiyahs, y así yo les pagué lo que debía y fui liberado. Luego me presenté al Profeta (Paz y bendiciones de Allah sean con él) en al-Jandaq, y a partir de ese día no volví a estar ausente de ningún gran evento con él”.
Narrado por Ahmad en al-Musnad (5/441). Los estudiosos del Hadiz dijeron: “Su cadena de transmisión es buena”.
Y Allah sabe más.
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