el sagrado coran

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lunes, 19 de abril de 2010

lagrimas de jerusalen

LÁGRIMAS DE JERUSALÉN

¿HASTA CUÁNDO EL PUEBLO PALESTINO DEBE SUFRIR LA EXPROPIACIÓN FORZOSA DE SUS CASAS Y DE SUS BIENES, LA EXPULSIÓN Y EL EXILIO Y POR ÚLTIMO EL ASESINATO DE SUS SERES QUERIDOS, COMO CONSECUENCIA DE UN GENOCIDIO SISTEMÁTICO?
¡¡¡PALESTINA LIBRE, YA!!!

1868 Se fundó la primera colonia sionista en Palestina.

1917 El 2 de noviembre se firma el pacto de Arthur James Balfour (ministro de exteriores de Gran Bretaña que se comprometió a la creación de un hogar judío en Palestina).

1945 El presidente de Estados Unidos, Harry Truman autorizó al Primer Ministro inglés Ackly para que 100.000 judíos procedentes de todo el mundo se asentaran en Palestina.

1947 Día 29 de abril. La ONU aprueba la partición de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.

1948 El 14 de mayo. Se crea el estado de Israel.

1949 Día 16 de diciembre. David Ben Gorión, Primer Ministro de Israel anuncia que Jerusalén será la capital del Nuevo Estado de Israel a partir del 1 de enero de 1950.

1967 El ejército de Israel ocupó el resto del territorio de Palestina (la ribera occidental de Jordania, la franja de Gaza y Jerusalén).

1969 El 21 de agosto. Un judío australiano quemó la mezquita de Jerusalén.

1987 Día 9 de diciembre. Comienza la Intifada Palestina.
Desde que estallara la protesta palestina por la provocadora visita de Ariel Sharon al corazón de Jerusalén, el ejército israelí dispara a matar contra civiles palestinos con balas dum-dum, prohibidas internacionalmente. El resultado, más de medio centenar de muertos y centenares de heridos, que no pueden ser atendidos en los hospitales palestinos debido al bloqueo que las fuerzas de ocupación israelíes han impuesto sobre la totalidad de Gaza y Cisjordania.
Si la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Oriental ha sido el desencadenante de la escalada de protestas y represión, el responsable de esta nueva matanza de civiles palestinos inermes corresponde a Ehud Barak y a su gobierno, quien no ha dudado en dar la orden de reprimir las manifestaciones con fuego real y ocupar nuevamente áreas de la Autonomía Palestina, recurriendo a tanques y helicópteros artillados.

Las terribles imágenes de un padre incapaz de salvar la vida de su hijo, Mohammad al Dhurra, un muchacho de 12 años, frente a los disparos de los soldados israelíes en la franja de Gaza, desmienten categóricamente la consideración de ciertos medios de comunicación y de representantes oficiales de EEUU y Europa-incluído nuestro propio gobierno español-de que lo que está sucediendo en Gaza y Cisjordania y en el interior del propio Estado de Israel es un "enfrentamiento entre dos partes".

Hay que recordarlo una vez más: aquí no hay dos partes en conflicto, aquí hay, por una parte un pueblo ocupado que, cargado de legitimidad y de razón, reivindica y defiende desde hace medio siglo su derecho a la existencia como nación soberana y por otra, un Estado que ocupa y expropia la tierra palestina y aterroriza y mata a su población indefensa.
Es la población palestina la que precisa seguridad y protección internacionales, no un Estado que prueba misiles nucleares de largo alcance, ni un ejército de ocupación que no duda en abatir a niños y adolescentes armados tan solo con piedras.
Esta nueva oleada de violencia ha puesto en evidencia la fragilidad del proceso de negociación palestino-israelí. Desde que se iniciara en 1991 en Madrid, el proceso de paz se ha caracterizado por las imposiciones unilaterales y los incumplimientos de Israel, su nula voluntad de reconocer los legítimos derechos nacionales del pueblo palestino y su recurso reiterado al uso de la fuerza para reprimir a una población palestina de día en día más desilusionada y empobrecida. Hoy, Israel sigue ocupando más de la mitad del territorio palestino; en estos años los gobiernos israelíes, ya sean del Likud o del partdo Laborista han seguido ampliando sus asentamientos y fragmentando por medio de autovías Gaza y Cisjordania, aislando internacionalmente las Áreas Autónomas palestinas a fin de garantizarse el control definitivo de sus recursos, su economía y su población y hacer del futuro Estado Palestino una entidad carente de soberanía.

Las cárceles israelíes siguen llenas de millares de presos políticos palestinos y árabes, detenidos por combatir lo que el derecho internacional y las propias Naciones Unidas, su Asamblea General y su Consejo de Seguridad, consideran un acto ilegal: la ocupación militar desde hace décadas de los territorios palestinos.
Es hora ya de que la comunidad internacional reaccione ante esta violencia renovada contra el pueblo palestino y se comprometa firmemente en la búsqueda de una solución que necesariamente ha de contemplar el pleno respeto de los derechos nacionales palestinos, el derecho a la creación de un Estado soberano con capital en Jerusalén y el retorno de los refugiados.

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO

FIN A LA REPRESIÓN, FIN A LA OCUPACIÓN

POR LOS DERECHOS NACIONALES DEL PUEBLO PALESTINO

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